Párpado hacia dentro o hacia fuera: entropión y ectropión (síntomas y solución)

Cuando un párpado no está en su posición correcta, el ojo lo nota. Puede aparecer irritación constante, lagrimeo, sensación de arenilla y, en algunos casos, lesiones en la superficie ocular. Dos alteraciones frecuentes de la posición del párpado son el entropión y el ectropión. Aunque se parecen por los síntomas, no son lo mismo.

En este artículo te explico qué es cada uno, qué señales son típicas y cuándo conviene una valoración especializada, especialmente si estás en Bilbao (zona Deusto).

Qué es el entropión

El entropión ocurre cuando el párpado se gira hacia dentro. Al volcarse, las pestañas pueden rozar la superficie del ojo, lo que provoca irritación, enrojecimiento y lagrimeo. En casos más intensos, ese roce repetido puede llegar a dañar la córnea.

Qué es el ectropión

En el ectropión, el párpado se gira hacia fuera. Al no estar bien apoyado, el ojo puede quedar más expuesto y perder parte de su protección natural. Esto puede provocar sequedad, irritación y lagrimeo, además de molestias continuas.

Síntomas que suelen compartir (y por los que conviene revisarlo)

Hay señales muy típicas en ambos casos:
Sensación de arenilla, escozor, ojo rojo, lagrimeo persistente, sensibilidad a la luz y molestias que empeoran con viento o aire acondicionado. Si además notas que “el párpado no está igual que antes”, merece la pena valorarlo.

Por qué es importante tratarlo

No es solo estética. La posición del párpado influye en la protección del ojo y en cómo se distribuye la lágrima. Si el problema se mantiene, la irritación puede hacerse crónica y, en casos severos, la superficie ocular puede dañarse.

Cuál suele ser la solución

El tratamiento depende del grado y de la causa, pero cuando la alteración de posición es clara y genera síntomas, la solución suele ser corregir la posición del párpado con un enfoque oculoplástico.

Si quieres ver el servicio completo, aquí tienes cirugía oculoplástica.

Cuándo pedir una valoración

Conviene pedir cita si el lagrimeo o la irritación se repiten con frecuencia, si hay sensación de roce, si hay heridas corneales, o si la forma del párpado ha cambiado. Cuanto antes se valore, antes se puede evitar que el ojo esté “luchando” cada día con el roce o la exposición.

Un consejo práctico

Muchas personas lo confunden con ojo seco o alergia y se tiran meses usando lágrimas o colirios sin mejorar del todo. Si hay cambio visible del párpado o síntomas persistentes, lo mejor es revisarlo con un especialista.

Si quieres ver el conjunto de servicios disponibles, puedes entrar en el área de oftalmología.

Scroll al inicio